Paramount toma la delantera tras la salida de Netflix en disputa por Warner

Después de meses de negociaciones intensas, ofertas millonarias y presión regulatoria, Netflix decidió retirarse del proceso para adquirir el negocio de estudio y streaming de Warner Bros. Discovery, dejando el camino libre para que Paramount Global —respaldada por Skydance— avance en la operación.

La determinación se dio luego de que el consejo de Warner elevara el valor de la transacción a una cifra que dejó de ser atractiva para la plataforma de streaming. La compañía consideró que no era conveniente asumir cualquier costo por activos como HBO Max, el estudio cinematográfico y su amplia biblioteca de franquicias reconocidas a nivel mundial.

Por su parte, Paramount presentó una propuesta más agresiva: 31 dólares por acción en efectivo, además de contemplar una compensación multimillonaria en caso de que el acuerdo sea bloqueado por motivos antimonopolio. Asimismo, asumiría la penalización económica derivada de la ruptura del acuerdo previo entre Warner y Netflix.

De concretarse la adquisición, el impacto en la industria sería considerable. A diferencia de Netflix, que buscaba fortalecer principalmente su presencia en el streaming, Paramount apunta a integrar la totalidad del conglomerado, lo que implicaría sumar HBO Max, CNN, Warner Bros. Pictures y su catálogo audiovisual a marcas como CBS, MTV, Nickelodeon y Paramount+.

La posible operación reforzaría la concentración en un sector ya dominado por grandes corporaciones globales. Especialistas y legisladores han advertido que las autoridades estadounidenses podrían revisar el acuerdo con especial atención ante posibles implicaciones en materia de competencia.

Actualmente, entre las compañías con mayores ingresos dentro del entretenimiento global se encuentran Disney, Comcast, Warner Bros. Discovery, Netflix y Paramount Global, todas con presencia en cine, televisión y plataformas digitales.

Si Paramount logra cerrar la compra, el nuevo conglomerado aumentaría su capacidad de negociación frente a exhibidores y servicios digitales, además de intensificar la competencia directa con otros gigantes del sector. No obstante, el acuerdo requeriría un fuerte respaldo financiero y podría enfrentar un proceso regulatorio prolongado.

Para Netflix, la retirada representa una señal de disciplina financiera. La empresa mantiene su apuesta por la producción original, la expansión internacional y el desarrollo de nuevas áreas de negocio como videojuegos y publicidad.

La disputa entre ambas compañías se suma a una década marcada por fusiones y adquisiciones estratégicas, en una carrera constante por escala, contenido exclusivo y liderazgo global.

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Redacción
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